jueves, 14 de octubre de 2010

Los nombres olvidados y otros poemas de BLANCA LUZ PULIDO


LOS NOMBRES OLVIDADOS

Vivo sin mí, inmóvil,


ausente de mi cárcel de palabras,


sin la forma precisa para el canto


en este día sin tregua y sin resquicios;


cuando celoso de sí mismo el aire


no se desata en viento,


cuando nada me entrega su sentido


y no encuentran camino hacia mis ojos


ni el cielo ni los nombres de la tierra,


porque yacen serenos y completos


y en su ser se alimentan y se engendran.


Cumplen en sí la estatua de su vida


tanto el ser mineral como la espuma,


pues mis nombres tal vez están cansados


y en el árbol no pinten ningún verde


ni en el azul la sombra que enamora


y no sepan oír, en el silencio,


lo que la tarde les dice a los jardines.


Cifrados cantos, oscuros se celebran


al aire prodigioso de la noche


o en la obstinada luz que a mí se niega.


Atiendo, espero,


oigo el rumor adverso de mi sangre


y los días que son gestos de días


y las horas iguales a las horas


y todo tan en sí,


sellado,


inmóvil...






CRISTALES






Oculta en su prisión de sombras,


labra la luz


su sueño
de constancia en los cristales.




I




El granate


es un ejercicio de sangre derramada


en el profundo mármol
de tu cuello


El granate y su memoria de opulencia


son, en la enramada de tus venas,


la herida luminosa de la tierra


que se mira surgir,


de nuevo líquida,


en tu pecho.




II




El zafiro


habla el idioma


de las profundidad


es


solo el zafiro sabelo imposible


de su azul en la sombra adormecido.


Tal vez la noche


que el zafiro esconde


oculta


en sus reflejos


el marque en sus cristales


detenido


avanza.




III




Arde el ópalo


en sus cavernas de fuego,


de tiempo suspendido,


de líquidos cielos improbables.


Finge la luz,el agua,


el mediodía,


un lento azul de insomnio


y el verde que no alcanzaron los jardines.


Yo no sé


los pensamientos


que sus colores cautivan y condensan,


pero me entrego al desvelo


a la sed


de imaginarlos.




PRESAGIO




Nada en el mundo te alcanza todavía:


son tus labios de sombra,


y tu voz un fantasma.


Has surgido a la luz para mis ojos,


y te aumenta mi sangre,


y te encumbran mis venas.


Ya sin saberlo te acercas a tu forma,


encenderás la llama


en la incesante noche que te espera.


Y sin saberlo escribirás tu nombre,


tu no nacido nombre, entre mis labios.




BIOGRAFÍA






Nació en México en 1956. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue miembro del Tercer Programa para la Formación de Traductores del Colegio de México. Ha publicado traducciones, ensayos y poemas en diversos suplementos literarios y revistas; las plaquettes "Fundaciones" (Cuadernos de Estraza, 1979) y "Ensayo de un árbol (Oasis, 1983); "Raíz de sombras" (Fondo de Cultura Económica, 1988); "Estación del alba" (serie "Margen de Poesía" de la revista "Casa del Tiempo" de la Universidad Autónoma Metropolitana, 1992); "Reino del sueño" (Aldus, 1996) y "Cambiar de cielo" (1997, obra que reúne sus primeros libros, más el poemario que da título al libro).


Fuente: Suscripción a Poemas del Alma


Melan






jueves, 29 de julio de 2010

POEMA 12 de Oliverio Girondo




































Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Oliverio Girondo


La imagen: Pasión del artista plástico Luis Royo


Biografía.
Una vida de poeta

La biografía del poeta argentino Oliverio Girondo se vierte en su poesía con la misma intensidad con que su obra literaria respira las constantes vitales de la época que le ha tocado vivir. Nacido en la Argentina del cambio, en el Buenos Aires fecundo y cosmopolita que Darío proclamara desde los salones del Ateneo, la figura de Oliverio Girondo se alza entre las diferentes generaciones poéticas argentinas con un espíritu renovador que tiene difícil parangón incluso dentro del ámbito literario de América Latina.
Nace Oliverio en Buenos Aires, un 17 de agosto de 1891, en el seno de una familia acomodada de ilustres antepasados: «Desciende por su padre -escribe su amigo Ramón Gómez de la Serna en sus Retratos contemporáneos- de vascos de Mondragón -cuya casa blasonada cayó en los bombardeos de la última guerra civil- y por su madre, apellidada Uriburu y Arenales, de los conocidos próceres también vascos». Su infancia transcurre en la capital argentina, aunque muy temprano la grácil economía familiar encamina los pasos del poeta en ciernes hacia la vieja Europa, que paradójicamente seguía albergando el nacimiento de lo nuevo. Cursa estudios en varios colegios en Europa: en el colegio Epsom de Londres y en la Escuela «Albert le Grand» de Arcueil, cerca de París, de la cual, volviendo
al relato de RAMÓN, es expulsado al arrojar «un tintero a la cabeza del profesor de Geografía porque habló en su lección de los antropófagos que existían en Buenos Aires, capital del Brasil».
Termina sus estudios juveniles de regreso a Buenos Aires y principia su actividad literaria. Comienza la carrera de Derecho y acuerda con sus padres no abandonar la carrera si consienten financiarle visitas periódicas a Europa en período vacacional. De esta manera, se hacen más frecuentes los viajes a Europa y en ellos entabla relaciones literarias y amistosas con poetas y artistas del continente europeo, que le introducen en los diversos círculos de las nuevas corrientes estéticas. En esa época sus lecturas más estimadas son los poetas simbolistas franceses, los ensayos de ideario decadente de Remy de Gourmont, el Darío de Los raros y la filosofía de Nietzsche. Por esos años, Girondo anda colaborando como corresponsal en diversas revistas porteñas como Plus Ultra y la
conocida Caras y caretas. El poeta Jules Supervielle, medio uruguayo-medio francés, le presenta en París a los jóvenes que por esos años ya organizaban las célebres veladas surrealistas
En Madrid, Gómez de la Serna le recibe en la tertulia de Pombo, de donde arranca una espontánea y duradera amistad que fragua años más tarde con la estadía del madrileño en Buenos
Aires. Recorre el Nilo y visita las pirámides de Egipto, y en Italia conoce al pintor argentino Emilio Pettoruti. Fruto directo de este periplo viajero (Madrid, Sevilla, París, Buenos Aires, Río de Janeiro) es su primer libro de poemas Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, publicado en una pequeña población francesa en 1922. A propósito de esta época el propio Oliverio informa:
Entre idas y vueltas de Europa -¡he vivido 567 días en el mar!- fundé con mis amigos de «La Púa» un pasquín inédito que se llamó Comedia. Varios artículos publicados en él y otros en Plus Ultra indican que convalecía «de» Barrés. (¡Qué olor a pomo y a gomina!). En un momento de verdadero extravío mental, arriesgué, con la complicidad de René Zapata Quesada, un intento teatral: La Madrastra, melodrama infecto y maeterlinckiano. Después, para redimirme, rompí papel durante varios años. Rompí papel en Edimburgo y en Sevilla, en Brujas y en Dakar, hasta que en 1922 publiqué algunos de los que se salvaron junto con diez hojas de mi «carnet» de croquis bajo el título de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía.
Ese mismo año, junto a la obra de Girondo, se publican también Trilce del peruano César Vallejo, Andamios Interiores del mexicano Manuel Maples Arce y Paulicèia desvairada del brasileño Màrio de Andrade, para confirmar la madurez de la poesía vanguardista en América Latina.
Dedica casi en su totalidad el año 1923 a recorrer España y a gestar el que será su segundo libro de poemas, Calcomanías, publicado precisamente en España en 1925. Viaja por el país (Toledo, Madrid, Sevilla, Granada, Algeciras) en burro y en diligencia, sentado, según cuenta, al costado de una muerta. «También viajó -según cuenta Paco Urondo- en el "tren botijo", especie de tren carreta que [...] para en los lugares que el pasajero quiere. Yendo de Valencia a Sevilla paró en Guadix, Granada, donde los gitanos hacen cuevas en las montañas para vivir; allí encontró un Valdepeñas que lo hizo quedar en la juerga gitana durante tres días. Cuando tomó el tren para seguir viaje, un suicida puso la cabeza y Girondo vio un humo rojizo que salía de las vías: era la sangre del desdichado, evaporada por el frío».
De regreso en Buenos Aires, funda en 1924, junto a Evar Méndez y algunos otros escritores y artistas, el periódico Martín Fierro, con el objeto de formar un ambiente preparatorio para el desarrollo de las nuevas corrientes artísticas en el Río de la Plata. En julio de ese mismo año emprende un largo viaje por América y Europa en «misión intelectual» para promover un «frente único» y un «verdadero intercambio de producciones, revistas y libros; ideas, poesía, arte», en países como Chile, Cuba, México o Perú. Su peregrinaje es saludado por intelectuales de la talla de Guillén, Mariátegui o Villaurrutia.
En 1927, tras la polémica con La Gaceta Literaria sobre el «meridiano intelectual de Hispanoamérica», se disuelve el periódico Martín Fierro (su último número apareció el 15 de noviembre de 1927) ante la decisión de algunos redactores de apoyar desde sus páginas la candidatura a la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen, vulnerando de esta manera la voluntad de prescindencia política que sus directores se habían impuesto desde la fundación del mismo.
Acabada la etapa de Martín Fierro, donde colabora esporádicamente con sus conocidos «Membretes», Girondo mantiene su proyecto poético publicando en Buenos Aires en 1932 su libro Espantapájaros. La presentación del libro tiene lugar en Buenos Aires con las exageraciones propias de las manifestaciones vanguardistas. Oliverio hizo una réplica en papel maché del «espantapájaros-académico» que el pintor Bonomi había diseñado para la tapa del libro, el cual fue colocado, según cuenta Norah Lange, «en una carroza coronaria -de esas que llevan las flores y van detrás del coche fúnebre- tirada por seis caballos, con su auriga y lacallos, vestidos según la moda Directorio, apostados a cada lado». Al mismo tiempo alquiló un local en la calle Florida atendido por hermosas y llamativas muchachas para la venta del libro. La experiencia publicitaria resultó un éxito y el libro se agotó en cosa de un mes. El muñeco que durante años presidió la entrada de su casa de Suipacha al 1444, hoy puede contemplarse en el Museo de la Ciudad de Buenos Aires.
En 1937 aparece su el relato Interlunio con el sello de Editorial Sur. El elemento visual se une de nuevo al verbal a través de las oscuras aguafuertes de Lino Spilimbergo.
En 1942 la editorial Losada publica Persuasión de los días.
En 1943, después de una duradera relación, Oliverio Girondo y Norah Lange deciden contraer matrimonio. Por esas fechas ambos comparten sus días entre la quinta de Gwen y la casa de Suipacha al 1444, en Buenos Aires. Oliverio aparece vinculado con los grupos jóvenes que actúan por esos años, emulando al Macedonio Fernández de los años 20 que se integró como uno más con los miembros de Martín Fierro, veinte años más jóvenes que él. La casa de Suipacha que era como un museo de las culturas más diversas sirve durante muchos años de centro de reunión para estos jóvenes: Edgar Bayley, Carlos Latorre, J. Llinás, Francisco Madariaga, Enrique Molina, Olga Orozco, Aldo Pellegrini, Mario Trejo o Alberto Vanasco.
En 1946 aparece una plaquette con un único y extenso poema: Campo nuestro.
En 1948 realiza un viaje a Europa con su esposa, que se repite en 1965 siendo éste el último.
Aldo Pellegrini presenta en el número 2, noviembre de 1953, de la revista Letra y línea los primeros poemas que en 1956 compondrán la edición definitiva de En la masmédula.
Un accidente sufrido en 1961 le deja disminuido durante los últimos años de su vida. Muere en Buenos Aires el 24 de enero de 1967.

Cronología

1891: Nace en Buenos Aires el 17 de agosto. Hijo de Juan Girondo y Josefa Uriburu, es el menor de cinco hermanos de una familia adinerada de rancio abolengo.
1900: Viaja a París en compañía de sus padres con motivo de la Exposición Universal. Cursa estudios primarios en diversos centros europeos.

1911: Funda con René Zapata Quesada una publicación literaria de efímera vida llamada Comoedia.
1915: Frecuenta las principales tertulias literarias de Buenos Aires, como la del Hotel París, donde se reunían los colaboradores de la revista Caras y caretas, y en la que conoce al poeta Baldomero Fernández Moreno. En noviembre de ese mismo año estrena en el teatro Apolo de Buenos Aires una obra en colaboración con Zapata Quesada titulada La madrastra, «melodrama infecto y maeterlinckiano», a decir del propio poeta.
1918: Viaja por Europa y África, visitando ciudades como Edimburgo, Brujas, Conoce en Milán al pintor argentino Emilio Petorutti.
1919: Funda con Ricardo Güiraldes y Evar Méndez la editorial Proa, anterior a la revista del mismo nombre.
1922: Oliverio publica en Argenteuil (Francia) la primera edición de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía.
1923: Se publica en España el segundo libro de poemas de Girondo, Calcomanías.
1924: Se presenta la revista Martín Fierro, en su segunda época, en cuyo 4º número (15 de mayo) aparece el célebre «Manifiesto de Martín Fierro», redactado por Oliverio Girondo. El poeta colabora también en la revista con artículos de contenido diverso y la publicación de sus conocidos Membretes.
1927: Es incluido en la
Exposición de la Actual Poesía Argentina (1922 - 1927), compilada por Pedro Juan Vignale y César Tiempo.
1930: Oliverio recorre Egipto De su viaje quedan tres cuadernos de nota con algún poema inédito y una película de su viaje por el Nilo. En Tetuán presencia la guerra de España contra marruecos.

1932: Publica en Buenos Aires Espantapájaros. El poeta organizó la propaganda del libro en un coche fúnebre tirado por seis caballos, presidida por una réplica en papel maché del «académico» que el pintor José Bonomi dibujó para la portada del libro.
1934: Establece gran amistad en Buenos Aires con Pablo Neruda y Federico García Lorca, que por esas fechas dirige en Buenos Aires la obra La dama boba.
1937: Publica el extraño y oscuro Interlunio.
1943: Contrae matrimonio con la también poeta Norah Lange, después de una duradera relación.
1946: Aparece una plaquette que contiene su poema Campo Nuestro, homenaje del poeta a la pampa argentina.
1953: Se publica una primera versión de En la masmédula compuesta de dieciséis poemas.
1956: Aparece en la editorial Losada la versión definitiva de En la masmédula, a la que el poeta añade una decena de poemas nuevos.
1959: Publica junto a Enrique Molina una traducción de Una temporada en el infierno de Arthur Rimbaud.
1960: Arturo Cuadrado y Carlos A. Mazzanti graban un disco long-play del libro En la masmédula, leído por el propio Girondo.
1961: Sufre un grave accidente que le deja mermado físicamente.
1967: Muere en Buenos Aires el 24 de enero, y es enterrado en el ilustre cementerio porteño de la Recoleta.


Fuente. Cervantes virtual

Melan.

sábado, 17 de julio de 2010

CONSTERNADOS, RABIOSOS de Mario Benedetti


Vámonos,
derrotando afrentas.
ERNESTO "CHE" GUEVARA

Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da verguenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nuca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort
y el asma da vergueza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido

eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
las buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo

basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el timpo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará mas limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella

donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones

donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.


MARIO BENEDETTI

Melan

domingo, 20 de junio de 2010

El ángel del amor de LUZMARÍA JIMENEZ FARO

Dicen que llevas una venda...


Otros hablan de tu total ceguera,


y yo...


ni siquiera podría comentarte


nada de nuestro encuentro.


Sí, sé de aquella tarde


que cubriste de ardor mi indiferencia,


que una alegría fiera


saltó del corazón a la garganta,


de la garganta a los inquietos labios


que se tornaron nidos de luciérnagas.


Jamás imaginé que te encontrara








una tarde de lluvia


equivocada,


una tarde vulgar,


en un café vulgar,


entre gente vulgar,


...pero allí estabas.


Sí, te repito


que no puedo decirte más


de aquel encuentro.


Han pasado los años


y sigues acendrado en mí,


en mis palabras y en mi piel.


Que tomas diferente forma:


taza, mesa, cama, casa,


libros, hijos...


Y ya ves, fue un encuentro casual


en una tarde equivocada y gris,


en un café vulgar...


¡Ay, ángel mío...ciego mío!

martes, 15 de junio de 2010

Dos sonetos a un místico de CLAUDIA LARS


I


Amor que se cruzó por mi camino

y me encontró en la sombra, abandonada.

Amor que fuera luz en la callada

y sombría espesura del destino.


Esencia de lo noble y de lo fino:

le sorprendí brillando en su mirada.

Mas no quiso hacer caso a mi llamada

y transformó lo humano en lo divino.


Yo me quedé con la esperanza rota.

¡Corazón que me sangra gota a gota

siempre que pongo mi ilusión en algo!


¿Por qué tan fuerte ante la vida fuerte?

¿Es que miedo a la vida le tuviste,

amor que no supiste lo que valgo?


II


Abrí por ti mi corazón entero

y en él pudiste ver sin velo alguno.

Lo que hacerme sentir pudo ninguno

sintió por ti mi corazón sincero.


Amor entre los grandes el primero:

Amor de aquello que entre mil hay uno.

Se te ofreció inocente y fue importuno.

Y lo calló tu voluntad de acero.


¿Por qué quieres vivir vida divina

si de la forma humana estás vestido?

¿Acaso el mismo Dios no se adivina


tras de la oscura puerta del destino?

Si el alma entre la carne va escondida,

¿por qué este empeño en sofocar la vida?

miércoles, 9 de junio de 2010

SOL AMARGO. Poema de OSCAR PORTELA

OSCAR PORTELA


(a JOSÉ LUIS DASILVA NAVÍA


por su poesía y por la poesía)







Tú, sol que has crucificado mis sueños,



incandescente que has cegado mis ojos



con el ansia temprana de la muerte,



aquí, en esta tierra de terror y de espanto



que me empuja al gran vacío de la nada.



No hay moradas aquí, sino el desguarnecimiento



al que me has condenado,



yo que vi con el ojo del cíclope



el mar azul girar en las cinturas



de los elfos, y que encantado presenté



alabanzas al origen de la desnudez y la osadía,



ay, blancas cenizas hablan hoy por mí,



me llaman pronunciando mi nombre, en tu nombre,



oh sol que no puedes morir, porque eres la muerte



con que pagué los dones que la gracia infinita



quiso poner sobre mis hombros,



y sin embargo el vértigo, aún sacude en mí,



las albas del deseo, los frutos del azar



que por la noche caen sin esperar ya nada,



yo escuchándolos, rígido, sin ver, con los



ojos velados, y con las frías manos, esclavas



de una aurora anterior a mi y a ti, o sol,



feroz coreuta de un verano sin pausas,



que enloquece al mortal con el rigor amargo



de la heredad perdida.






Esbozo biográfico

Oscar Portela es Bachiller Especializado en Letras. Ha publicado los siguientes libros: Poesía: "Senderos en el Bosque", Torres Agüero Editor. "Los Nuevos Asilos", Botella al Mar, Buenos Aires. "Recepciones Diurnas, Celebraciones Nocturnas", Crisol, Corrientes. "Auto de Fe", Municipalidad de Corrientes. "Había una vez", Botella al Mar, Buenos Aires. "Memorial de Corrientes ", Editorial Tiempo, Corrientes. "Estuario", Publicado por la Comisión del Cuarto Centenario de Corrientes. "Golpe de Gracia", Marymar Ediciones, Buenos Aires. "Selección Poética" —Selection Poetics—. (Edición bilingüe). Ediciones del Correo Latino, Buenos Aires. "La Memoria de Láquesis" y "Fresas Salvajes", Editorial Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), —primera edición—. Dunken, Buenos Aires, —segunda edición—. "El Maldito Asombroso", declarado de Interés Legislativo y Senatorial. Editorial Tiempo. (Oscar, esto no sé dónde ubicarlo) Ensayos: "Nietzsche, sonámbulo del día". Editorial Tiempo. Con el agregado de "Nietzsche Hoy". Corrientes, abril de 1997. “Luisa Mercedes Levinson o Las potencias del mito”. “Abaddón o El apocalipsis según Sábato”. Opúsculos: “La designificación de América y la imposible saga del redescubrimiento”. “Las nuevas miserias de la filosofía”. “Otra lectura de la Berenice de Poe”. “Kafka en Senegal”. “Los premios: La exclusión y el poder de los incluidos”. “Poéticamente reside el hombre”. Publicaciones en conjunto: "Carnaval del fuego y el agua”, VI Congreso del Carnaval de Cádiz, Fundación Gaditana del Carnaval, Excelentísimo Ayuntamiento de Cádiz. 1992. "Nietzsche Sonámbulo del Día", Filosofía en Actas, Fundación Origen, Editorial Catálogos, Buenos Aires. Antologías poéticas: Ediciones Testigo, Plaquette Nro. 13, Buenos Aires, 1975. Antología Feria Regional del Libro, Ediciones Río de los Pájaros (Alvear, Corrientes) 1988. Antología de la Nueva Poesía Argentina, Colección Ambigua Selva, Editores Cuatro S.R.L.) Buenos Aires. Corrientes - Poesía, De La Vega, Fondo Editorial SADE, Seccional Corrientes. Doce Poetas Argentinos Contemporáneos, Ediciones Eleusis, Buenos Aires, 1991. Hora de Poesía nº 18: Tendencias y poetas argentinos actuales, Lentini Editor, (Barcelona - España). Poemas a la madre, Editorial Sudamericana, Buenos Aires. Poemas al padre, Editorial Torres Agüero, Buenos Aires. 70 poetas argentinos, (1970-94), Ediciones Plus Ultra, Buenos Aires, 1994. Antología de la poesía argentina, Editorial Fausto, Buenos Aires, 1979. Cantos Australes, Poesía Argentina, —1940-80—, Monte Ávila Editores Latinoamericana (Caracas, Venezuela), 1995. Antología de la poesía correntina, Editorial EMECE, Buenos Aires. Manual de literatura correntina, Ediciones Noé, Buenos Aires, 1983. Hojas de Sudestada, (La Plata), 1993. Poetas en Botella Mar, Antología 1946—1996, Editorial Botella al Mar. Mirador de Poesía Nro. 5, Editorial Tiempo, Corrientes, mayo de 1997. Entrevistas: Ha sido entrevistado por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Ha desempeñado los siguientes cargos: Oficiales: Director del Departamento de Letras de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia. Asesor de Cultura de la Dirección Municipal de Cultura. Asesor de Cultura de la Presidencia de la Honorable Cámara de Diputados. Delegado del Fondo Nacional de las Artes en la Provincia de Corrientes. Privados: Presidente "Circulo Literario Correntino" - 1968. Presidente del Cine Club Corrientes - 1969-70. Director Taller Literario de la Revista Literaria "Signos"- 1970. Director Fundador Revista Literaria "Signos" (6 números) 1972-73. Director Fundador del Semanario Acción Federal y del Semanario "La Noticia". Director Fundador de la Revista Tiempo, 1976- 1979. Director Fundador de la Revista y el Semanario Diagnóstico, 1994-95. Otras actividades: Asesor Cultural del "Jockey Club Corrientes" durante la presidencia del Dr. Fernando Díaz Ulloque. Vocal II de la Sociedad Argentina de Escritores durante la presidencia del Dr. Florencio Escardó. Vocal II de la Sociedad Argentina de Escritores durante la Presidencia del Dr. Gilberto Molina por segundo período. Presidente de la SADE Seccional Corrientes durante 1986. Director de la Colección de Obras Poéticas publicadas por la Municipalidad durante la gestión del Dr. Ricardo Leconte, la cual incluye obras de Carlos Gordiola Niella, David Martínez, Francisco Madariaga (primer recopilación de la obra total de este autor cuya edición prologó). En la actualidad continúa siendo Asesor de Cultura de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Corrientes, Coordinador de la Fundación Juan Torres, y Delegado Zonal de la Sociedad Argentina de Escritores Central para las provincias de Corrientes, Santa Fe y el Chaco. Actividad periodística: Es miembro de la Asociación de Periodistas de Corrientes y ha tenido una intensa actividad tanto en el periodismo gráfico como en el radial. Ha sido Director del Suplemento Cultural del Diario Época (Corrientes) 1973-94. Ha colaborado con los Diarios: La Prensa, La Opinión, El Cronista, Clarín, Convicción (todos de Buenos Aires); El Sol de México (México, D.F.); Cuadernos Hispanoamericanos, (Madrid - España); El Zumo – Zumo (Bogotá - Colombia). “La Nación de Asunción”, y “A. B. C. Color” de la misma ciudad, entre otros medios. Además, se desempeñó como corresponsal del "Semanario Correo de la Semana", "Letras de Buenos Aires" y, en la actualidad, de "Generación Abierta a la Cultura", entre otras publicaciones. Actividad literaria: Ha dictado numerosas conferencias, constituido parte de mesas redondas en el país y el extranjero, y ha presentado libros de numerosos escritores. Ha leído poemas y participado en distintos encuentros de escritores. Ha sido declarado invitado especial junto a otros escritores del país y el extranjero. Ha obtenido los siguientes premios: Periodísticos: Medalla de Honor por su critica a "El corazón extraviado", de Alberto de Zavalía, 1971. Literarios: Segundo Premio en el Concurso de Poemas Ilustrados organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes en adhesión al mes de Corrientes, el 5 de mayo de 1972. Primer Premio "Juan Torres de Vera y Aragón", compartido junto a María Alcides Rivero de Bianchi de la Subsecretaría de Cultura de Provincia de Corrientes por "Los Nuevos Asilos". Primer Premio de la Municipalidad de Corrientes 1981 otorgado a "Recepciones Diurnas Celebraciones Nocturnas". Primer Premio "Carlos Gordiola Niella - Cuarto Centenario Fundación de Corrientes" en el género lírica, por su libro "Estuario". Primer Premio compartido con Beatriz Schaeffer Peña, en el concurso sobre la obra de Luisa Mercedes Levinson, por su ensayo, "El mito en la obra de Luisa Mercedes Levinson", 1995. Otros reconocimientos: Ha recibido reconocimientos especiales por su aporte a la cultura y las letras de su provincia, otorgadas por el "Ateneo Cultural Correntino", por gente de la cultura de San Carlos (Corrientes), el programa radial "Convivencia", el "Scholem Aleijem" de Corrientes, el Teatro Vocacional Corrientes” , y fue declarado visitante distinguido de la ciudad de Rosario otorgado por la Municipalidad con motivo del Primer Festival Internacional de Poesía, en esa ciudad. Actividad musical: Como letrista del cancionero popular, distintos conjuntos le han musicalizado algunas de sus letras. Actualmente prepara "Una Suite Musical: Pasión Latinoamericana". Administración cultural: Como Asesor de Cultura, tanto de la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes, como de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia, organizó el recital musical , en Homenaje a los 400 Años de la Fundación de Corrientes, en el Anfiteatro "Mario del Tránsito Cocomarola". En igual carácter coordinó tres encuentros de Escritores Nacionales, en los años 88/ 89/91 y un Encuentro Nacional de Cinematografía. Organizó asimismo el Encuentro de Escritores Nacionales en Alvear (Corrientes) durante los años 88/8
Melan

martes, 8 de junio de 2010

Poema de Aurora Reyes


Ciego pie de tiniebla, vacilante,

avanza en el desierto de mi pecho.

Seguramente es el infierno.

Aquí dentro, convulso,

desbordando metales por mis ojos abiertos,

levantando mareas de veneno,

girando mariposas de cal y de ceniza;

frías caricias lentas estrellando mis huesos.

No sé si será el grito anudado al origen

que ha crecido gigante y le ha trascendido,

no sé si aquella niña en asombro que llevo

o una fotografía de lo que nunca he sido.

El ángel de la ausencia preside la agonía.

Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,

o colores inéditos,

o voces que no quieren apagarse conmigo.

Si hubiera luz, ascendería.

Mano de sombra danza por mi frente

más allá de la sed y del sueño.

Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.

Si supiera tu nombre... ¡te llamaría silencio!

Cruzan desnudos ríos inconcretos,

pasos de arena fina, sal quebrada.

Me protege una cifra solitaria y geométrica

Si mirara tu rostro... ¡te llamaría distancia!

Seguramente esto es el infierno:

en muda dimensión desconocida

una sombra cayendo en pozo negro.

Si pudiera decir palabra limpia

de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.

Si pudiera sentir sobre mis párpados

mirada pura, voz indudable, firme transparencia,

sobre mi sien amarga...¡Qué ala tendería!

Y pronunciar tu nombre impronunciable,

circundar tu inasible firmamento.

Imagen desolada del abismo,

sólo soy una forma sin espejo.

viernes, 28 de mayo de 2010

Como siempre... Pablo

La noche en la isla
Toda la noche he dormido contigo junto al mar, en la isla. Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño, entre el fuego y el agua.
Tal vez muy tarde nuestros sueños se unieron en lo alto o en el fondo, arriba como ramas que un mismo viento mueve, abajo como rojas raíces que se tocan.
Tal vez tu sueño se separó del mío y por el mar oscuro me buscaba como antes, cuando aún no existías, cuando sin divisarte navegué por tu lado, y tus ojos buscaban lo que ahora -pan, vino, amor y cólera- te doy a manos llenas porque tú eres la copa que esperaba los dones de mi vida.
He dormido contigo toda la noche mientras la oscura tierra gira con vivos y con muertos, y al despertar de pronto en medio de la sombra mi brazo rodeaba tu cintura. Ni la noche, ni el sueño pudieron separarnos.
He dormido contigo y al despertar tu boca salida de tu sueño me dio el sabor de tierra, de agua marina, de algas, del fondo de tu vida, y recibí tu beso mojado por la aurora como si me llegara del mar que nos rodea.
Pablo Neruda (1904-1973)

jueves, 20 de mayo de 2010

Aquí me tienes. NIRA ETCHENIQUE


Aqui me tienes. Recuerdas?... Asi te dije.


No tienes que tocarme porque tuya soy desde hace siglos.


Desde el primer hombre y la primera mujer.


Nuestra historia no empieza...


Si los años la saben de hace tanto...!


La escribimos nosotros; si, nosotros;


otra carne, otra luz, otra distancia,


pero tu alma y la mia siempre fueron.


Tuya soy; desde el aire y la tumba, tuya soy;


desde el soplo primero de la vida


hasta el poderoso misterio de la nada


No tienes que tomarme;


estoy en ti como puedes estarlo tu en ti mismo;


asi estoy, porque existes, simplemente...


Lo nuestro no comienza...con el primer latido de la tierra


mi piel y mi sueño, fueron tuyos,


y heredados a traves de los paisajes,


modelados por los siglos,


por las piedras durisimas y tristes de las horas,


aqui estan...Aqui estan, piel, y sueño de tu piel y sueño;


aqui estan, en la arteria vital de tu silencio


y el canto socavado de tu sangre...


Aqui me tienes.Tuya soy sin razones y sin gestos;


asi, simplemente, porque siempre,


desde siglos y siglos tuya fui...

LEOPOLDO MARECHAL - de la soledad (fragmento)


Una ciudad a mi costado nace:

su infancia es paralela

de la mía y retoza

más allá de mi muerte.

Herreros musicales inventan la ciudad,

afirman un riñón, calzan su pie;

¡Baila desnuda al son de sus martillos,

la edad de los herreros!



Y el corazón de la ciudad se forja

con el puro metal de las mujeres,

y sobre los metales castigados

es bella y sin piedad esta mañana ...



Pero los niños ríen

de espaldas a la tierra

o en la margen del gozo.

Conspiran, bajo el sol de los herreros

para que tenga un alma la ciudad.

lunes, 3 de mayo de 2010

LETANÍAS DE LA TIERRA MUERTA - ALFONSINA STORNI




A Gabriela Mistral.




Llegará un día en que la raza humana


Se habrá secado como planta vana,


Y el viejo sol en el espacio sea


Carbón inútil de apagada tea.


Llegará un día en que el enfriado mundo


Será un silencio lúgubre y profundo:


Una gran sombra rodeará la esfera


Donde no volverá la primavera;


La tierra muerta, como un ojo ciego,


Seguirá andando siempre sin sosiego,


Pero en la sombra, a tientas, solitaria,


Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.


Sola, con sus criaturas preferidas


En el seno cansadas y dormidas.


(Madre que marcha aún con el veneno


de los hijos ya muertos en el seno.)


Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros


Soportará sobre los muertos hombros.


Desde allí arriba, negra la montaña


La mirará con expresión huraña.


Acaso el mar no será más que un duro


Bloque de hielo, como todo oscuro.


Y así, angustiado en su dureza, a solas


Soñará con sus buques y sus olas,


Y pasará los años en acecho


De un solo barco que le surque el pecho.


Y allá, donde la tierra se le aduna,


Ensoñará la playa con la luna,


Y ya nada tendrá más que el deseo,


Pues la luna será otro mausoleo.


En vano querrá el bloque mover bocas


Para tragar los hombres, y las rocas


Oír sobre ellas el horrendo grito


Del náufrago clamando al infinito:


Ya nada quedará; de polo a polo


Lo habrá barrido todo un viento solo:


Voluptuosas moradas de latinos


Y míseros refugios de beduinos;


Oscuras cuevas de los esquimales


Y finas y lujosas catedrales;


Y negros, y amarillos y cobrizos,


Y blancos y malayos y mestizos


Se mirarán entonces bajo tierra


Pidiéndose perdón por tanta guerra.


De las manos tomados, la redonda


Tierra, circundarán en una ronda.


Y gemirán en coro de lamentos:


¡Oh cuántos vanos, torpes sufrimientos!


-La tierra era un jardín lleno de rosas


Y lleno de ciudades primorosas;


-Se recostaban sobre ríos unas,


Otras sobre los bosques y lagunas.


-Entre ellas se tendían finos rieles,


Que eran a modo de esperanzas fieles,


-Y florecía el campo, y todo era


Risueño y fresco como una pradera;


-Y en vez de comprender, puñal en mano


Estábamos, hermano contra hermano;


-Calumniábanse entre ellas las mujeres


Y poblaban el mundo mercaderes;


-Íbamos todos contra el que era bueno


A cargarlo de lodo y de veneno...


-Y ahora, blancos huesos, la redonda


Tierra rodeamos en hermana ronda.


-Y de la humana, nuestra llamarada,


¡Sobre la tierra en pie no queda nada!

sábado, 17 de abril de 2010

DESPEDIDA



DESPEDIDA

Ahora que duermes en mí y en mí despiertas

atiende a la bondad y dime, gentil entre gentiles,

¿Cuándo llegaras a la cita? Es todavía temprano

y las promesas son dátiles llevados por las

frías corrientes del día hacia la noche.

Hace frío ahora que duermes ligeramente e

imperceptiblemente abandonas la errancia,

temprano entre sauces junto a un verano invicto

y cruel en su hermosura, mientras arden las

noches y los cuerpos colmados estallan de locuras.

Curioso es ya no estar sabiéndote y aún beber

contigo, ahora que duermes el sueño de los nombres,

más vivo que yo, tú escriba. Sonámbulos estábamos.

Tú en la muerte y yo en la vida.

Y el violento clima abandonado a la melancolía de la pesada tierra

deja su luz de primavera indómita velar en mí.

Aquí estaré para acunar tu nombre

vertido ya en mi hiel. En mí reposa.


MORIR EN LA MUERTE


Toma mi nombre de muerto, el lugar de mi ausencia y hazme

presente vivo entre los muertos, muerto entre vivos. Por el nombre

entra la muerte al mundo, viene el hombre a nacerse

y decirse palabra por el nombre

se toma posesión de las horas, los dolores y el aire

En tu nombre, muerte, hazme

eco entre sombras, dame en tu

lengua el rostro y hazme

nacer en ti.
Oscar Portela
Melan

miércoles, 25 de noviembre de 2009

MARIO BENEDETTI

CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.


jueves, 12 de noviembre de 2009

NIRA ETCHENIQUE


Sin Amor



Si por lo menos no hubieras dicho que me amabas,

si sólo hubieras dibujado con tu mano cabal

la mansedumbre de mi cuerpo,

si me hubieras asaltado en silencio,

como el agua,

si hubieras venido a mí como un sonámbulo,

todo pulso, y calor, y piel, y lengua.



Si por lo menos no hubieras dicho que me amabas,

esta noche,

esta noche tan amarga me sería más fácil caminarla.



Caminarla sin ti que estás mordido

como el pan de vagabundo en la ventana,

caminarla, sin ti,

que te has herido como el pájaro de vientre prolongado.



Si por lo menos no hubieras dicho que me amabas,

si sólo hubieras llegado con tu hoy simple y rotundo

como un cero y nada más,

y nada de ayer y tu castigo,

y tu culpa y tu viejo carro uncido.



Si me hubieras penetrado sin palabras,

solo y único, en silencio, acorazado.



Si me hubieras metido con tu carne

con la boca afirmada a la moneda,

si me hubieras logrado sin hablarme...



Si por lo menos no hubieras dicho que me amabas,

si sólo hubieras descendido oscuro y anónimo

y feroz y enmudecido,

qué fácil caminar esta noche de ciudad dilatada en bocacalles.



Qué fácil detenerse en las esquinas

y en las manos que juegan a ser rosas

sobre el limpido cristal de las vidrieras ¡Qué fácil el otoño y el olvido!

-------------

Sin embargo recuerdo.
Un cuarto piso.
Gorriones que venían con espejos,
Un suave olor a nardo,
Un suave olor a sexo,
Un suave olor a noche,
Un suave, suave, suave,
Un suave olor a humano.

Entonces las ventanas se abrían como madres
Y el cigarrillo ardía
Y ardía la campana, la lámpara, el abismo
Del muslo que gemía, del labio que quemaba,
Del áspero silencio sangrando boca arriba.

A veces te tocaba como si hubieras muerto.
Se me ocurrían cosas de loca, parecía
Que el mundo era de yema,
De azúcar, de canela,
Que había alcohol caliente tocando las paredes
Y pájaros de trigo colgando de mis senos.
Se me courrían cosas de loca, me reía
O acaso no reía,
O acaso me callaba
O sólo, solamente
O solamente acaso
Lloraba con el gusto de tu pelo en mi boca.

A veces te miraba como si hubieras muerto,
Dormido, estremecido, sin protección ni odio,
Prófugo de mi arena, solo en isla de miedo,
Negro de negra ausencia
Marinero sin espumas.
O quizá me soñabas y me estabas soñando
Pero yo te miraba como si hubieras muerto.
Entonces en el barco feroz de mi garganta
Navegaba cigarras, hormigas, grillos ciegos,
Un circo de cristales
Un mercado de lobos un pozo de calandrias
Y un cántaro de rosas.
La tarde se ponía color de cien naranjas.

Volvías a tu isla.
Naufragabas en mí.

-------------
De diez y punto

VIII


Dormir contigo.
Dormir contigo era
la víspera de reyes.
Una ansiedad en la boca del estómago
y un gusto a barro por las uñas.
Un cumpleaños siempre, cada noche,
un par de zapatos puesto en la ventana

Dormir contigo.
Dormir contigo era
vigilar la oscuridad en las baldosas,
la mezquina sombra de los árboles,
el interminable amanecer que se estancaaba
y alejaba la noche y me alejaba.

No importaban las mesas,
en copas con que me bautizabas
en los estaños viejos de tu almagro,
no importaban los naipes
el tute burlón que desafiaba
la sorpresa caduca de unos ojos
entintandos en vino.
Íbamos enfermando el día,
murmurándole un réquiem a la tarde,
atravesados de dolor y espuma,
millonearios de amor, locos de versos,
drogados de gardel o de rivero,
viajeros de taxis desolados,
caminadores fuertes del tabaco,

Yo miraba en el fondo de tus ojos
la gran cama poblada como el mundo,
un incendio de clavos y de alambres,
un espacio de vidrio y lunas rojas,
un pedazo de estrella calcinada
la fractura con lágrimas de un árbol.

Muchas veces corró, mojada y turbia,
enemiga del agua, rencorosa
de los trenes que apenas se movían
de las altas escaleras frías
del antiguo ascensor que carraspeaba,
del minuto de fósforo en la esquina;
enemiga, enemiga de las horas,
de la piedra, del viento, del amigo,
del teléfono, el diarero, las noticias,
enemiga del tiempo sin tu boca.

Dormir contigo.
Dormir contigo era
depositar mi sangre de muchacha
junto a tu sangre simple de muchacho,
los besos que me dabas entre sueños
mirándome sin verme.

Entonces yo miraba la ventana,
la luz aue llegaría
y el sonido de la calle comenzaba a dolerme.

Luego había cosas que hacer como sonámbulos,
enlazar piedritas con relojes,
engañar la vida de algún modo,
volver a ser humano humanamente hablando.
Había que acechar los minuteros
y sonreir y pulirlos con ternura
y enfrentarse a paredes y agonías
y armar mecanos, piezas sueltas,
corazones en islas solitarias,
manteca sin papel,
papel sin letra,
despareja canción
cereza rota,
un otoño con plomo en las entrañas
o un verano de cal ue nos quemaba,
pero había después, dormir contigo,
caer en la tormenta de tu almohada,
hallar la paz, la lluvia, los naufragios
los barcos que anclaban y partían
y soplaban su olor de chimenea
y el sándalo, el cognac, las pasajeras
violetas y algún frasco con lilas.

Dormir contigo.
Dormir contigo erea
saber que nunca moriría.








Entre líneas

La novela de la vida

Por: Marcelo Massarino


Hubo en Buenos Aires una narradora que con su propia vida construyó su obra. Desconocida para el gran público, Nira Etchenique se destacó en un género que perturba a más de un escritor: cuando la historia es uno mismo.


En la ciudad de Buenos Aires hubo una llamada Generación del ’60: poetas, escritores, letristas del tango y músicos que, recién hoy -cuarenta y cinco años después- es reinvidicada porque impuso en la cultura un tinte costumbrista, hasta ese momento patrimonio de los tangueros. En muchos casos se quiere limitar la influencia de esta Generación al ámbito político por su compromiso en aquellos días turbulentos con más autoritarismo que democracia. Tiempos de una efervescente situación internacional que movilizaba a la juventud. El propio Juan Gelman señala que reducirla a la poesía política es un “malentendido”, porque sus integrantes tenían “un desenfado que ayudó a que los poetas se liberaran de determinados moldes”. Como dice Carlos Patiño, una Generación que “escribía ‘como sentía’ de los temas que ‘sentía’, de la forma que ‘sentía’ y esto la galvaniza y legitima”. La lista de nombres incluye a Alejandra Pizarnik, el propio Gelman, Roberto Santoro, Olga Orozco, César Fernández Moreno y Lubrano Zas, entre otros, junto al movimiento de la Nueva Canción con Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana. Todos bebían de las mismas fuentes: Nicolás Olivari, Macedonio Fernández, Mario Jorge de Lellis, Raúl González Tuñón, Luis Luchi, Humberto Costantini y los poetas del tango Evaristo Carriego, Cátulo Castillo, Julián Centeya, Homero Manzi y Nicolás Olivari. Eran los días del Instituto Di Tella y de las revistas literarias El grillo de papel, El escarabajo de oro y Hoy en la cultura. En ese contexto, una mujer es considerada una de las mejores voces de aquella Generación: Nira Etchenique, valorada por sus colegas, aunque careció del reconocimiento popular. Escritora de ensayos, cuentos y novelas, también compuso letras de tango y ejerció el periodismo en diversas redacciones, como Aquí nosotras y La semana. Más tarde, forzada por la situación política, se refugió en los trabajos de corrección para editoriales.

Su nombre real fue Cilzanira Edith Etchenique y nació en el barrio de Flores un 26 de marzo de 1926. Tuvo cuatro hijos: Pablo, Claudio y Gabriela, junto a Montague Adelfang; luego a Sandra con Mario Jorge de Lellis. Falleció en el atardecer del sábado 6 de agosto de este año en su departamento del barrio de Congreso. Un artículo del historiador Roberto Selles, unas líneas en Clarín y un despacho de agencia dieron cuenta de su muerte víctima de cáncer. Poco antes recibió un homenaje por parte de la Secretaría de Educación del Gobierno porteño, que publicó una breve antología para distribuir entre estudiantes secundarios. Queda aún una novela inédita que su amiga, Lucía Laragione, está empeñada en publicar.

La Vasca Etchenique dejó una obra que si bien no es numerosa, alcanzó para que escritores como Andrés Rivera, Ricardo Piglia, Ana María Shua y Griselda Gambaro la consideraran una de las mejores escritoras contemporáneas, en especial por la ductilidad con que trabajó el género autobiográfico. Desde 1952, cuando publicó el libro de poemas Mi canto caído, su producción literaria incluye casi mil cuentos en revistas femeninas como Vosotras, algunos de los cuales firmó con seudónimo para eludir la censura de los militares que la condenaban por su compromiso político y sindical. La lista continúa con Esta tierra puesta en soledad; Horario corrido y sábado inglés, Faja de honor de la SADE; los ensayos Alfonsina Storni y Roberto Arlt; Diez y punto; Sur; Último oficio; Tempestad es la palabra; las novelas Persona, premio Fundación Dupuytren, y Judith querida; Vox Populi, el cuento que da título al libro ganó el premio Ciudad de Barañain, Navarra, España, y la señalada Antología de mayo de 2005 para estudiantes porteños.

En los años sesenta Nira frecuentaba los ámbitos culturales y la calle Corrientes era el lugar donde la bohemia porteña gestaba una explosión añorada aún hoy por algunos de sus protagonistas, pero desconocida para los jóvenes del siglo XXI que transitan esas mismas veredas y frecuentan los mismos bares. “Luchábamos y disfrutábamos de la vida. Éramos capaces de pelearnos por un poema, por una idea y amigarnos con un vaso de vino en una cantina”, recordaba. La ruptura de su pareja con Mario Jorge de Lellis inspiró Diez y Punto, una serie de poemas sobre “una historia de amor que, al mismo tiempo, es una despedida que sólo pudo haber sucedido en aquel Buenos Aires. Fueron escritos para alguien a quien amaba”, recordó en abril de este año durante un homenaje en La Manzana de las Luces. “Pregunto por la muerte y me pregunto/ por dónde te quitaron de mi sangre,/ quién fue, quién quiso, quién estuvo,/ comiéndote el amor con dientes grandes./ Ahora ya me callo, es el crepúsculo./ El sol se agarra a dios como a un ahogado”, escribió en el final de una relación con un De Lellis gravemente enfermo, quien murió un año después, el 14 de noviembre de 1966. En esas poesías y más allá de los personajes nunca mencionados pero reconocidos por todos, tenemos una pintura de la época, de sus valores y la presencia del tango como melancolía, el bar, el dolor y la rebelión que brota en cada verso: “No concedo perdón, quiero venganza./ Este libro es verdugo de mí misma./ Diez poemas de amor y de castigo/ y un suicido común que aquí nos mata”.

Con los textos de Diez y punto grabó un disco musicalizado con el bandoneón de Rodolfo Mederos y producción de Manuel Matus. También participó de dos espectáculos donde mezclaba literatura y música: Como con bronca y junando, en 1968, con la participación de Nelly Prince, Mabel Manzotti y Carlos Barral y, en 1971, Tiempo de tango y tempestad, con la dirección de Marcela Sola. Amiga de Cátulo Castillo y Julián Centeya escribió los tangos De charco y jazmín, junto a Héctor Stamponi; Réquiem para Discépolo; De mi barrio, Flores; Chau viejo y Fue la ciudad, todos con Sebastián Britos, y Nelly de barrio, con Roberto Selles y Alfredo Lescano. Selles, historiador y miembro de la Academia del Tango, opina que “la poesía de Nira era de avanzada para el gusto popular, como sucedió con Horacio Ferrer y Juan Carlos La Madrid. Ahora, a la distancia, se puede entender mucho más”. Sus letras fueron cantadas por Rosita Quintana, Fernanda Rusek, Alberto Vega y Daniel Loustau, entre otros.

La impronta autobiográfica que Nira Etchenique incorporó a su obra fue esencial. Ricardo Piglia la consideró “una escritora secreta y sutil”. Ante la aparición de Judith querida (Corregidor), señaló que “ha escrito otra novela admirable en la que vuelve a imaginar y a recordar su experiencia y su vida”, un libro que “está destinado a convertirse en un clásico -a la vez irónico y sentimental- de nuestra riquísima tradición autobiográfica”. Para Andrés Rivera se trata de una obra “de excepción. Conforta al lector y lo envuelve en una ternura como pocas veces encontré en la literatura”...

La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº44