jueves, 9 de diciembre de 2010

Poemas de Lauren Mendinueta


Declaración de amor



En medio de alegres reuniones

el mundo, más modesto,

es apenas real.

Auxiliar de la gracia divina

allí, en pie, estás, existes.

Entras y como la vara

que cruza el agua

pareces doblegarte. De lo real,

ilusión.

Me desconciertas en la parte de mí

que confía en el cálculo.

El atractivo de dos cerebros

que operan el línea recta:

La distancia no los aleja,

los mide.

Irse,

Saberse,

Acompañarse.

Saberse de la misma indisoluble materia.

Acompañarse como los ojos en la cara

imposibilitados para las reuniones.

Creer.
 
...................................
 
Poema póstumo



El libro que estoy escribiendo

Es una tumba anticipada. Si hiciera una lista de aquello

Que no me queda

Sería esta:

NO ME QUEDA UN CUERPO.



Tal vez escribir un poema fue lo mejor

Aunque la poesía no sirve de nada.

A veces creí

Estar fuera de la Historia

¡Maldita ilusión Para escapar de un tiempo cruel!

Pude ser silenciosa como los otros

Pero no pude olvidar

El sonido de las letras.

Sé que un poema

No justificará mi elección

Y que la muerte

No puede vencer a la Historia.

Entonces

¿Por qué le temo a este libro?

.............................................
 



Media noche



Las sombras merodean

La muerte me acompaña

Y yo

Tratando de arrancarla como un velo.

Renuncio a los recuerdos

Los pájaros

Permanecerán en el aire

No anidarán en el alma.

¿Cómo encontrar la ausencia?

Voy despoblándome

Y la muerte

Insiste en habitarme

..............................
 
 Acta De Nacimiento







De igual modo

Nombro padre o madre

En ambos enfrentada no puedo ser

Trono o Altar.

Con las manos manchadas de inocencia

Lo que tomo del aire me espanta.

¿Quién irá en mi lugar?

El cordero no es propicio aún

Pero las sombras insisten

Y estoy sola

Como en el principio

Cuando la luz resbalaba

En el cuchillo de Caín.

Del aire al agua del agua al aire

¡Pobre cuerpo suelto en sí mismo!

Caduco Vencido Corrupto

Desde siempre.

De la luz a la sombra de la sombra a la luz

Y después

El grito primero

....................................




Poema de amor



Para Jorge Luis Borges



Me pesan

El bullicio y la injusticia

La marea turbia

Y el olor de un atardecer marino

Que no he de presenciar

Las largas despedidas

Y los encuentros fugaces

Algunas palabras

Y los silencios forzados por la distancia

La noche despoblada de ti

Que avanza indiferente

Hacia el abismo del día

Las letras que componen tu nombre

Inmensa pieza del universo que todo lo encierra

La cifra que define tu número

El género que marca tu cuerpo

El tiempo indefinido de tu existencia.

© Lauren Mendinueta


.....................................................

ESBOZO BIOGRÁFICO

Lauren Mendinueta (1977) Poeta y ensayista nacida en Barranquilla, Colombia. Ha publicado los libros de poesía: Carta desde la aldea (1998); Inventario de ciudad (1999); Donde se escoge el pasado (2003); Autobiografía ampliada (2006), editado en España por Ediciones casatomada y en México por la editorial Salida de emergencia. También publicó la biografía: Marie Curie, dos veces Nobel, (Panameriana, 2004). Entre los reconocimientos que ha obtenido destacan: Premio Departamental de Poesía, Ministerio de Cultura de Colombia (1998); Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín (2000); Premio Nacional de Poesía Universidad Metropolitana (2000); Medalla mujer destacada en letras, Universidad del Atlántico (2001); Residencia Artística en México, Ministerio de Cultura de Colombia y Fondo Para la Cultura y las Artes de México (2005). Su poesía ha sido traducida y publicada en ingles, italiano y alemán. En el 2001 fue invitada a Graz (Austria) al Steirischerherbst el más importante festival de crítica de arte contemporáneo de Europa, siendo el primer autor de lengua española en recibir ese honor. Además ha participado en festivales y congresos de literatura en Latinoamérica, España, Austria, Italia y Portugal. Su poesía aparece en importantes antologías en Europa y América. Destacan sus colaboraciones ensayísticas para el Instituto Cervantes virtual y la publicación de su poesía en Babelia, suplemento literario de El País.

Fuente: Poema del Día y Artepoética.com
La fotografía es propiedad de su autor

Melan






miércoles, 8 de diciembre de 2010

Poemas de Carlos Lopez Degregori



Tres Manzanas


Y por qué se llamaría así este poema



Se llamará porque hay una manzana

Y por una sola vez el cuarto se abrió

Coincidiendo el cuerpo con la fruta



Manzana próxima

excitada

Irrumpiendo como un destino

0 un tatuaje

Fruto con fruto hasta tres

Mientras perdía atónito una de mis manos





No creas ciencia

amor

No hay lecho más cruento ni real

Sabiduría que ahora devoramos



Qué puede en el límite uno conceder



Nada

Tres manzanas

Y un poema un muñón de nuevo una manzana


............................................

La cita


Mañana se cumplirá otro año y no la encontrarás.

No acudirá puntual a esta plaza-de-lima vestida

de astillas multicolores y de trapos.

Preguntarás por ella inútilmente. Nada sabrán

los niños, los vendedores de plomo estrellas

amuletos, los mendigos, el mono

y el palo verde de la suerte del organillero.



La buscarás en 1994 en la luz rosada de las cárceles,

en los camales, en los fantasmas y olores

de cada dormitorio.

Enviarás miles de cartas.

Llamarás con una lengua marchita a todos

los teléfonos.



Pasará 1995

y nadie te habrá visto.

Ninguno recordará tu nombre, las marcas terribles

o perfectas de tu rostro,

si te parecías a una santa,

a una corza,

a un rabel,

si volabas gallinazos.

Y nadie podrá ya decir si cuando reías se incendiaba

una vara de membrillo, si eras hermosa

o jorobada.



Llegará 1996 con un perro baldado.



Aparecerá un nuevo cometa en 1997 y despertarán

en sí pared los edificios.



En 1998 nacerán flores siamesas.



Y cuando termine 1999 y sólo llueva querosene

acudirás puntual

a esta plaza-de-lima otra vez

y entonces puede que la encuentres



pero ya será tarde.

............................................


Carlos López Degregori nació en Lima, en 1952. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1970-1972) y en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá , Colombia (1973-1977), donde obtuvo el título de Licenciado en Literatura. Ha realizado también estudios de Postgrado en el Instituto de Cooperación Iberoamericana en Madrid en 1990. CLD empezó a publicar a fines de los años setenta y es uno de los poetas más talentosos e insulares de las tres últimas décadas en el Perú. Sus ocho libros publicados hasta la fecha conforman un verdadero universo poético cerrado sobre sí mismo con sus propias reglas, personajes, mitos y códigos intransferibles.







Ha obtenido el primer premio de poesía en los Juegos Florales de la Universidad Javeriana (Bogotá, 1976), el primer premio en la bienal de poesía de la Asociación cultural japonesa del Perú (1990) y el primer premio en el Concurso Internacional de poesía el Olivo de Oro (1997). Es miembro del Comité Editorial de la revista Lienzo. Ha publicado también numerosos artículos y ensayos dedicados a la poesía peruana e hispanoamericana en medios especializados del Perú y el extranjero y en volúmenes colectivos. En 1998 publicó el libro La generación poética peruana del sesenta. Estudio y muestra en colaboración con Edgar O'Hara. Es docente universitario en la Universidad de Lima desde 1978. Sus poemas figuran en importantes antologías peruanas e hispanoamericanas.
 
La imagen pertenece al artista plástico René Magritte.
 
Melan.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Poemas de Andrés Trapiello




La casa de la vida


 Mi corazón es una vieja casa.

Tiene un jardín y en el jardín un pozo

y túneles de yedra y hojarasca.

En esa casa a la que tiran piedras

los niños cuando pasan al volver de la escuela,

después de haber robado de su huerta

magro botín de unas manzanas agrias.

En su tejado hay nidos de pájaros que cantan

y de noche un cuartel de escandalosas ratas.

La glicina cubrió los viejos arcos

y una verja de lanzas

y una terraza alta a donde llega

la copa de un granado con granadas

y un palomar y en ruinas unas cuadras.

Y un trozo de camino y la lejana

claridad del mundo.

Está fuera del pueblo y es indiana

su arquitectura, ya sabéis:

todo un poco mezclado, pero es blanca,

es grande, es vieja, es solitaria.
 
 
Elegía



A Miriam



Recuerdas aquel tiempo en que oler una rosa,

una rosa tan sólo, ni siquiera perfecta,

te arrancaba las lágrimas? Te acercabas despacio

al rosal preferido y, a resguardo del mundo,

como quien lleva dentro el tesoro más hondo

podías estar horas a su lado esperando

sin atreverte apenas a confesar tu dicha,

sabedor de que nadie te igualaba en fortuna.



Ibas buscando ávido los temblores simbólicos,

la estrella que caía de lo negro en lo negro,

o sus ojos oscuros o el ruido que en la noche

trenzaban los insectos en el astro bombilla

mientras de la majada volvían los acordes

truncos de las esquilas a su caja de música,

todo lo que temblando nacía o se acostaba.



Mientras atardecía ibais por las callejas.

¿Recuerdas el olor del hinojo y la menta?

¿Recuerdas que decías «como puñal lo noto

que me abrasara aquí», y el vientre señalabas?



Apenas si podíais articular palabra

por temor a estropear aquellos sentimientos

nombrándolos en alto, y habríais escogido

disolveros entonces en el aire anisado,

conscientes de que nunca estaríais tan cerca.



Cuando pienso que yo de joven cultivaba

momentos melancólicos cual gusanos de seda,

qué lejos me encontraba de sospechar que alguno

nacería deforme y me devoraría

justo cuando añorase la alegría de entonces,

la juventud perdida, aquel sutil talento

para hablar de la muerte al tiempo que llenaba

de caricias un cuerpo ceñido por la gracia.



Quién podía decirte que aquellas que trenzabas

guirnaldas primitivas se te marchitarían

tan pronto entre las manos. Hablabas de finales,

de viejos caserones y de ruinosas casas,

de sonidos oscuros y nidos de otro tiempo,

de calles provinciales y sonatas de Czerny,

pero eran entonces palabras solamente,

la muerte y la desdicha palabras nada más,

como lo fueran sombra, ruiseñor o ciprés.



Han pasado los años y ya nada es igual.

A tu rosal el tiempo le dio un tronco leñoso,

pero sus rosas siempre en cada primavera

vuelven a florecer. Sólo tú te haces viejo

de veras, sólo tú has oído hace un rato

delante de esa rosa un silencio inhumano

y has sentido miedo, y te has puesto a llorar,

no lágrimas estéticas como aquellas antiguas,

sino un lloro dañino, pues todo cuanto entonces

pensabas que sería como ruina armoniosa,

con su bonita yedra y su viejo jardín,

no es más que un trozo informe de mineral silencio,

el dolor de ser piedra suelta por un camino.



"Acaso una verdad" 1993


 
Reseña biográfica







Poeta, novelista y ensayista español nacido en Manzaneda de Torío, León, en 1953.


En 1975 se trasladó a Madrid para comenzar sus estudios universitarios, estudios que abandonó para dedicarse


por completo al periodismo. Es colaborador de diferentes publicaciones literarias y director de la colección de


poesía "La Veleta".


Ha obtenido importantes premios en el campo de la novela y el ensayo.


Su obra poética se inició con el poemario «Junto al agua» en 1980, al que siguieron, entre otros, «La vida fácil» 1985,


«Las tradiciones» en 1991, «Acaso una verdad» en 1993 por el que obtuvo el "Premio Nacional de la Crítica"


y «Para leer a Leopardi» en 1995.