jueves, 17 de marzo de 2011

Ábrete Sexo y otros poemas de Ana Istaru



Ábrete sexo

como una flor que accede,

descorre las aldabas de tu ermita,

deja escapar

al nadador transido,

desiste, no retengas

sus frágiles cabriolas,

ábrete con arrojo,

como un balcón que emerge

y ostenta sobre el aire sus geranios.

Desenfunda,

oh poza de penumbra, tu misterio.

No detengas su viaje al navegante.

No importa que su adiós

te hiera como cierzo,

como rayo de hielo que en la pelvis

aloja sus astillas.

Ábrete sexo,

hazte cascada,

olvida tu tristeza.

Deja partir al niño

que vive en tu entresueño.

Abre gallardamente

tus cálidas compuertas

a este copo de mieles,

a este animal que tiembla

como un jirón de viento,

a este fruto rugoso

que va a hundirse en la luz con arrebato,

a buscar como un ciervo con los ojos cerrados

los pezones del aire, los dos senos del día.
 
.............
 
Despedida



Te irás del sótano

salino de mi carne.

Ya no estaremos nunca tan cerca como ahora.

Yo seguiré cantando mi gravedad marina,

domeñando el rugido de tierra de tu parto

hasta llenar la estancia tan alba del vacío

con tu ser deslumbrante.

Ese cordel de sangre del centro de tu talle

lo cortarán.

Jamás serás de nuevo mi cometa secreto,

el capullo de rafia,

el cosmonauta asido a mi matriz.

Cortarán ese lazo de savia sin regreso

y llevarás por tanto mi nombre sobre el vientre

como un botón rosado,

allí donde mi amor

no pudo más e imprime

su cóncavo dedal de despedida.

Ya no estaremos juntos como juntos estamos,

atados como liquen. Vas a nacer. Por siempre

soy tu animal materno.

Donde quiera que vaya la hoguera de tus pasos

tenderé una señal,

un eslabón de viento,

un trazo que nos ate más allá de la tierra,

un dibujo invisible que nada lo lacere.

Un rayo interminable donde mi amor transite

y viaje de mis senos a tu boca candente.

Un rayo que yo pueda ponerme entre los labios

cuando su azul letargo me tienda al fin la muerte.



De "Verbo madre" 1995

..................

Yo, la hembra fiera



Yo, la marsupial,

la roedora,

la que no tiene tregua,

la que ha juntado ramas,

la que escoge las hierbas con las zarpas heridas,

la que gasta los cobres de su lengua

para fraguar el nido

y está midiendo el viento,

y acapara el lado oculto

de todas las colmenas,

la que atina a mirar los trajes de la luna

y quiere desovar,



la que fue fecundada

con un polen antiguo

y está que la revienta

la gloria de la estirpe,

n la que tan sólo espero un signo de los astros

para tirarme

con un rugido ronco a dar a luz,



yo, la hembra fiera,

la traidora,

la taimada,

la que a la muerte ha echado

a perder

su cacería.



De "Verbo madre" 1995
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Reseña biográfica







Poeta y actriz costarricense nacida en San José en 1960.


Guiada por sus padres, inició muy joven la carrera literaria publicando su primer libro de poemas a los quince años.


Junto a Eunice Odio y a Carmen Naranjo, es considerada como una de las figuras más prominentes del panorama


literario de su país, con reconocimientos internacionales como los premios españoles María Teresa de León para


autoras dramáticas en 1995 y el premio Hermanos Machado de Teatro en 1999. En 1990 le concedieron la beca de


creación artística de la Fundación Guggenheim.


De su obra poética se destacan: Palabra nueva en 1975, Poemas para un día cualquiera en 1977, Poemas abiertos


y otros amaneceres en 1980, La estación de fiebre y otros amaneceres en 1983, La muerte y otros efímeros agravios


en 1988, Verbo madre en 1995 y Poesía escogida en 2002.

Melan

miércoles, 16 de marzo de 2011

Dale Vida a los sueños de Mario Benedetti




Dale vida a los sueños



Dale vida a los sueños que alimentan el alma,

no los confundas nunca con realidades vanas.

Y aunque tu mente sienta necesidad, humana,

de conseguir las metas y de escalar montañas,

nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.



Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,

no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,

no les rompas las alas, que son de fantasía,

y déjalos que vuelen contigo en compañía.



Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,

tocarás las estrellas y el viento, susurrando,

te contará secretos que para ti ha guardado

y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,

del alma que despierta para estar a tu lado.



Dale vida a los sueños que tienes escondidos,

descubrirás que puedes vivir estos momentos

con los ojos abiertos y los miedos dormidos,

con los ojos cerrados y los sueños despiertos





Mario Benedetti

domingo, 13 de marzo de 2011

En paz - Amado Nervo



Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;



porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;



que si extraje la miel o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.



...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!



Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tú tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas...



Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
 
 
N.de R. Este es uno de esos poemas que siempre amé, que siempre leí, con el cual mucho tiempo me identifiqué, hasta un día de mi vida, el 3 de octubre de 1994  en que la leucemia se llevó a mi hija mayor, Noelia, con tan sólo dieciseis años, desde ese día dejé de bendecir la vida y no puedo decirle que no me debe nada y menos aún que estamos en paz...
Pero el talento poético de Amado Nervo no tienen nada que ver con lo que la vida a mí me debe y su obra es hermosa, por lo tanto decidí publicarlo igualmente.
Melan.

jueves, 3 de marzo de 2011

Federico García Lorca - Ciudad sin sueño



No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.

No duerme nadie.

Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.

Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan

y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas

al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.



No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

No duerme nadie.

Hay un muerto en el cementerio más lejano

que se queja tres años

porque tiene un paisaje seco en la rodilla;

y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto

que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.



No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!

Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda

o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.

Pero no hay olvido, ni sueño:

carne viva. Los besos atan las bocas

en una maraña de venas recientes

y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso

y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.



Un día

los caballos vivirán en las tabernas

y las hormigas furiosas

atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.



Otro día

veremos la resurrección de las mariposas disecadas

y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos

veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.

¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!

A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,

a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente

o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,

hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,

donde espera la dentadura del oso,

donde espera la mano momificada del niño

y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.



No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.

No duerme nadie.

Pero si alguien cierra los ojos,

¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!



Haya un panorama de ojos abiertos

y amargas llagas encendidas.



No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

Ya lo he dicho.

No duerme nadie.

Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,

abrid los escotillones para que vea bajo la luna

las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

lunes, 14 de febrero de 2011

DESIGNIO de Marilina Rebora

Que esta noche me duerma bajo un manto de olvido,

ajena al desamor, al encono y la saña,

considerando a aquel que nunca me ha querido,

sorda a la mezquindad y a la torcida maña.



Que el corazón regule cadencioso el latido

para que no lo alteren mentiras o patraña;

que el alma, dadivosa con los que no lo han sido,

se entregue por entero, aun a la gente extraña.



Que todo sentimiento impropio me abandone,

y acallado el deseo de ser yo, a mí renuncie,

hasta la misma ofensa más infame perdone,

quedando desde entonces en beatífica paz,

y que un plácido sueño redimidor me anuncie

que la pasión humana no ha de vencerme más

martes, 8 de febrero de 2011

Para mi hermano Pachi que partió demasiado pronto ...



Envío



Autor: Herib Campos Cervera.



Hermano:

te buscaré detrás de las esquinas.

Y no estarás.



Te buscaré en la nube de los pájaros.

Y no estarás.



Te buscaré en la mano de un mendigo.

Y no estarás.



Te buscaré también

en la Inicial Dorada de un Libro de Oraciones.

Y no estarás.



Te buscaré en la noche de los gnomos.

Y no estarás.



Te buscaré en el aire de una caja de músicas.

Y no estarás.



(Te buscaré en los ojos de los Niños.

Y allí estarás.)


































lunes, 7 de febrero de 2011

Lope de Vega - Por Las Riberas Famosas




Por las riberas famosas

de las aguas de Jarama,

junto del mesmo lugar

que Tajo las acompaña,



alegre sale Belardo

a recibir justa paga

de tantos años de amor,

celos, temor y mudanza.



¡Dichoso el pastor que alcanza

tan regalado fin de su esperanza!



Vase a casar a su aldea

con Filis su enamorada,

que se la entrega su padre

después de tantas desgracias.



Contento lleva el villano,

por los ojos muestra el alma,

que al fin de tanta fortuna

promete el cielo bonanza.



¡Dichoso el pastor que alcanza

tan regalado fin de su esperanza!



No va como suele a pie,

ni lleva toscas abarcas,

de pieles de lobo muerto

tintas en sangre de vaca,



zapatos blancos picados,

media verde lagartada,

botones de vidrio y fuego,

porque se los dio su dama.



¡Dichoso el pastor que alcanza

tan regalado fin de su esperanza!



Va caballero brioso

en una yegua alazana,

la silla lleva de frisa,

y de hiladillo la franja,



sombrero nuevo de feria,

capa de capilla larga,

con un sayo verde escuro,

agironado de grana



¡Dichoso el pastor que alcanza

tan regalado fin de su esperanza!



Va amostrando en el vestido

las esperanzas del alma,

tan cerca ya de cumplirlas

como tardías y largas.



Guardadas lleva en el seno

de Filis todas las cartas,

que si son obligaciones

quiere pagar y borrallas.



¡Dichoso el pastor que alcanza

tan regalado fin de su esperanza!



Llegó Belardo a la villa

y de su suegro a la casa,

sale a tener el estribo

mientras de la yegua baja.



Filis, abiertos los brazos,

marido y señor le llama;

él, señora y dulce esposa;

besóla y ella lo abraza.



¡Dichoso el pastor que alcanza

tan regalado fin de su esperanza!
 
 
 
BIOGRAFÍA
 
Nació el Fénix de los Ingenios, como en su tiempo le llamaban, el 25 de noviembre de 1562, en la villa de Madrid.



Fue lo que se llama un niño precoz, pues cuentan que de pequeño tenía gran facilidad para versificar, lo que sus amigotes apreciaban hasta el extremo de que le cambiaban versos por juguetes.


A los doce años había ya pasado los cursos de Humanidades, en los que había brillado; y a la vez, como de padres de buena alcurnia, tenia la más mundana educación y conocía a maravilla la danza, la música y la esgrima.


Pero su suerte cambió presto, pues a los pocos años se vio huérfano v sin protección ni amparo, por lo que se acogió a la hospitalidad que le daba la casa de don Jerónimo Manrique, obispo de Ávila, y aun después trabajó en casa del duque de Alba, a quien sirvió de secretario durante algún tiempo.


Dos veces contrajo matrimonio, y dos veces enviudó, por lo cual, al ocurrir este último triste suceso, tomó hábitos religiosos y se inscribió en la Congregación de sacerdotes naturales de Madrid.


Hasta aquel entonces su vida había sido algo accidentada, pues vivía de lo que le daban sus comedias y otros escritos; con el estado eclesiástico, otras rentas venían a sumarse a las que le producían sus obras, y pudo llevar una vida sosegada y tranquila, en la cual podía producir mejor. Entonces fue cuando comenzó a gozar de la popularidad que sólo con la muerte había de acabarse, y que es la mayor que en los anales de la literatura universal se registra. Creo que ni la adoración de que Victor Hugo gozó pueda compararse a la de Fray Lope Félix de la Vega Carpio, que llegó hasta el punto de que se tenía por especial favor del cielo sus prodigiosas dotes, la facilidad asombrosa con que producía, y se le tenía por santo: por lo cual cuando iba por las calles era objeto de toda suerte de manifestaciones de respeto y simpatía, y como preciosa reliquia se le pedía un pedazo de su sotana. Sólo para verle venía mucha gente a Madrid, y el mejor elogio que de algo se podía hacer, era decir que era como de Lope.


El mismo papa, que a la sazón era Urbano VIII, hubo de escribirle una carta de su puño y letra, en la cual le confería el grado de doctor en Teología y le concedía el hábito de la orden de san Juan, en agradecimiento del poema La Corona Trágica, que le había enviado con sentida dedicatoria.


Su fecundidad era tal, que decía, hablando de sus propias obras:


y más de ciento en horas veinte y cuatro,


pasaban de las musas al teatro.


También se le atribuye otra expresión, que algunos tienen por apócrifa, pero que parece auténtica, y que se refiere a lo que los autores han de hacer mal de su grado por agradar a la cazuela :






Y pues las paga el vulgo, es justo


hablarle necio para darle gusto.


El número de sus comedias, según varios de sus contemporáneos, alcanzó al de dos mil; claro está que las hoy conocidas son en mucho menor número, pero de todas maneras bastantes para sentar la fama de fecundo de que ha gozado.


Sus riquezas corrían parejas con su fama, y vivía en Madrid con un fasto principesco, en la misma calle en que olvidado y ocioso, casi desconocido, languidecía un hidalgo que había perdido un brazo en la batalla naval de Lepanto y se llamaba don Miguel de Cervantes Saavedra.


Mas la posteridad ha hecho justicia, y mientras cada día el nombre y la fama del autor del Quijote se ensanchan, si posible es, Lope de Vega es colocado en su puesto: los restos del fetichismo que por él se tuvo desaparecen, la sana y serena crítica halla que en nuestro teatro castellano hay un Calderón, un Moreto, un Riojas, un Tirso de Molina que en ingenio y donosura no le van a la zaga, al par que han hecho obras maestras en géneros teatrales para los cuales Lope de Vega se hallaba completamente falto de cualidades, como la tragedia, que Calderón de la Barca supo tratar tan bien como Shakespeare, o cualesquiera grandes autores del Renacimiento Italiano.


Lope de Vega murió en 1635, a los 73 años de edad, y sus funerales fueron celebrados con inaudito boato, a costa del duque de Sesa, que fue su heredero.