Ni huecos cantos de pájaros
silban aquí
ni los secos huesos del viento
se arrastran aquí,
sobre este extraño mundo.
En este lugar:
donde moran los niños
de yerta inocencia
(oyes ahora ligeros susurros)
y las almas perdidas
como excéntricos astros
del círculo de la vida.
Forastero, si un día tus pies
cansados reposaran aquí
no esperes respuestas,
pues todo dejará de existir
en el alto reino de las cosas
tan sin peso.
A OSCAR PORTELA: Amigo, Poeta
Melan
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